Especialmente relevante para almazaras con actividad industrial y exportadora.

Este enfoque resulta especialmente interesante para almazaras de gran tamaño, cooperativas con elevados volúmenes de producción y empresas que, además de la molturación, desarrollan actividades complementarias como embotellado, almacenamiento, fabricación de productos derivados, cosmética basada en aceite de oliva o exportación a mercados internacionales.

En este tipo de organizaciones, la energía deja de ser un simple suministro para convertirse en una variable estratégica que influye directamente en la competitividad, los costes de producción y la rentabilidad de cada línea de negocio.

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La energía debe adaptarse a la campaña

La verdadera cuestión no es cuánto cuesta la energía, sino si la estructura de contratación y el funcionamiento de la almazara están adaptados a la realidad de la campaña.

Muchas instalaciones mantienen durante todo el año condiciones que únicamente necesitan durante unos pocos meses. Otras desconocen cómo afecta la distribución horaria de sus consumos a la factura final. Y algunas continúan trabajando por inercia, sin analizar si determinados procesos podrían adaptarse a los momentos en los que la energía resulta más competitiva.

La molturación, el bombeo, los sistemas de limpieza o determinados procesos auxiliares no siempre tienen por qué ejecutarse de la misma manera ni en los mismos horarios.

Gestionar mejor antes que comprar más barato

En Oppolux analizamos cada almazara desde una perspectiva técnica y económica. Estudiamos los consumos reales, la temporalidad de la actividad, la estructura de potencias y la relación entre producción y energía consumida.

Porque en muchas ocasiones el ahorro no está en encontrar un precio unos céntimos más barato.

Está en adaptar la estrategia energética a la realidad de la campaña.

Está en conocer cuándo se consume, cómo se consume y si determinados procesos pueden alinearse mejor con los periodos más favorables del mercado energético.

Y cuando la energía deja de gestionarse por costumbre y empieza a gestionarse con información, los resultados suelen ser muy diferentes.

Una ventaja competitiva poco aprovechada

En un entorno cada vez más competitivo, la diferencia no siempre está en producir más.

A veces está en producir mejor, en el momento adecuado y con una estrategia energética alineada con la realidad de la empresa.

Porque la energía es un coste importante.

Pero una energía bien gestionada puede convertirse en una ventaja competitiva.