Cuando la energía también forma parte de la cosecha

En el Valle del Genil, el olivar es mucho más que un cultivo. Forma parte de la economía, del paisaje y de la identidad de una comarca donde el agua y el clima condicionan cada campaña.

Los veranos son largos, secos y calurosos. Las precipitaciones escasean precisamente cuando el árbol más necesita apoyo hídrico, por lo que el riego se ha convertido en una herramienta fundamental para mantener la producción y la calidad de la aceituna.

Sin embargo, existe un factor que muchas veces pasa desapercibido: el coste de la energía necesaria para llevar esa agua hasta el cultivo.

No solo importa cuánto se riega, sino cuándo se riega

La mayoría de los agricultores conocen perfectamente las necesidades de agua de sus fincas. Sin embargo, no siempre se presta la misma atención al momento en que se consume la electricidad que alimenta las bombas de riego.

La realidad es que el coste de la energía varía a lo largo del día y del año. Por ello, dos explotaciones con consumos similares pueden terminar pagando importes muy diferentes en su factura eléctrica simplemente por la forma en que organizan sus riegos.

Siempre que las necesidades agronómicas lo permitan, adaptar determinados bombeos a los horarios más favorables puede generar ahorros interesantes sin afectar al desarrollo del cultivo.

No se trata de regar menos. Se trata de regar de forma más eficiente.

La importancia de revisar los costes energéticos

Muchas explotaciones agrícolas revisan periódicamente sus sistemas de riego, sus abonados o sus tratamientos fitosanitarios, pero pocas realizan un análisis detallado de cómo están consumiendo energía.

Aspectos como la potencia contratada, los horarios de funcionamiento de las bombas o la distribución del consumo a lo largo del año pueden tener una influencia importante en el coste final del riego.

En una actividad donde cada euro cuenta, identificar estas oportunidades de mejora puede marcar la diferencia entre una campaña más rentable y otra con costes innecesarios.

Lo que nos enseñan las comunidades de regantes

Las comunidades de regantes llevan años enfrentándose al desafío de mover grandes volúmenes de agua con costes energéticos cada vez más elevados. Su experiencia demuestra que una buena gestión energética puede generar ahorros importantes sin necesidad de realizar grandes inversiones.

En Oppolux contamos con una amplia experiencia colaborando con comunidades de regantes, cooperativas y explotaciones agrícolas de diferentes zonas de España. Gracias al análisis de consumos, la optimización de contratos y la planificación de los horarios de bombeo, hemos ayudado a numerosos usuarios a reducir significativamente sus costes energéticos.

En muchas ocasiones, las mayores oportunidades de ahorro no están en consumir menos agua, sino en gestionar mejor la energía necesaria para transportarla.

Una herramienta más para mejorar la rentabilidad

La agricultura moderna exige controlar cada vez más variables. Del mismo modo que se monitoriza la humedad del suelo, la nutrición del cultivo o la producción obtenida, la energía debe formar parte de esa gestión.

En una comarca tan vinculada al regadío como el Valle del Genil, entender cómo se consume la electricidad y cómo puede optimizarse representa una oportunidad real para mejorar la rentabilidad de las explotaciones.

Porque cuando hablamos de agricultura, no solo importa producir más. También importa producir mejor.


Oppolux Consultoría Energética

En Oppolux ayudamos a explotaciones agrícolas, cooperativas y comunidades de regantes a comprender mejor sus costes energéticos y a identificar oportunidades de ahorro mediante el análisis técnico de sus suministros. Nuestra experiencia demuestra que una energía bien gestionada puede convertirse en una ventaja competitiva para cualquier explotación agrícola.

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